dimarts, 5 d’agost del 2014

El camino en coche hasta el Secret Club, me hizo dar un buen puñado de vueltas por el centro de Chicago. El Hombre me había enviado a expensas del equipo hacía ese club selecto. El Secret Club es donde se suelen reunir los Gangsta entremezclandose con el resto de clientes. Según me ha dicho El Hombre, la cantante Cassandra Weiss fué testigo de un homicidio en primer grado a manos de un supuesto Gangsta electrico. Aparco el coche frente el club en un estacionamiento para descapacitados. La lluvia empieza a caer de repente y me moja mi gabardina. -Joder.

Sinceramente, el retulo luminiscente del Secret Club atrae como moscas. En la puerta está Roger, un meditinta de tres al cuarto. Está embobado como de costumbre pensando en las musaarañas.

- Buenas noches, Roger.

- JoJo!- exclamó. Su cara de pardillo se transmutó en un ceño fruncido.

Me saco mi pitillera y enciendo un pitillo de tabaco negro, mientras le miro por encima de mis gafas oscuras.

- Que pasa Roger?

- Nada. Nada JoJo.- hace una pausa y hace un suspiro- No quiero problemas. La última vez te pasaste un poco con ese pobre Gangsta.

- Y?

- Que narices te trae de vuelta al Secret?-me pregunta con voz temblorosa.

- Solo quiero escuchar a la Srta. Weiss. Me han llegado voces que es una tremenda cantante y por eso he venido.-prosigo- Oye Roger, dejame entrar de una puta vez que me estoy mojando mi jodida gabardina de 500 pavos. Por cierto. Para ti soy el Inspector Jack, nada de JoJo, lo pillas imbécil.

Se muerde los labios y veo como aprieta los dientes. No dejo de sonreir de forma socarrona, mientras me abre la puerta del club.

Vaya congregación de Gangsta hay hoy. Canamaro, Luigi, Francesco y Los Galliati. Unas pedazo de mierdas de las buenas, de esas que pisas en el monte. Se convirtieron en Gangsta en el periodo de la ley seca. Bueno, como casi todos, ya sean Gangsta o Ness. El gobierno,  para detener el consumo de alcohol, participó en proyectos secretos con productos quimicos que querían alterar las propiedades del whisky. Pero, ocurrió todo lo contrario. Se enviaron centenares de cajas de ese whisky adulterado por todo el país, y aquí en Chicago fue donde llegaron más botellas de ese puto brebage. Lo que no contaban, era que ese whisky mutó a casi el 60% de consumidores. Dotando de ciertas habilidades fuera de lo común. Los Gangsta se hicieron poderosos y tomaron el control de Chicago y del contrabando de whisky. Mientras que los chicos de Elliot Ness -de allí que nos llamen Ness-, al no poder con ellos. La policia a expensas del gobierno, reclutó a diversos ciudadanos afectados por el whisky y los convirtió en una fuerza especial de la policia. De esos equipos, solo quedan mis Intratables.